Mi Amigo Invisible no es invisible, se ha dejado ver y oír y además ha dado de lleno en el blanco: mar, barcos, puerto y la vista que tengo todos los días desde la ventana de mi despacho, aunque desde otra perspectiva. Si os fijáis bien, hasta diría que se me ve saludando con la mano allá arriba en la terraza ;-) Gracias Moncho, un puntazo!!!